La frecuencia vibratoria de los alimentos que consumimos

Siomara Gauna
Siomara Gauna

La alimentación es una parte fundamental de nuestras vidas y tiene un impacto directo en nuestra salud y bienestar. Pero más allá de los nutrientes y vitaminas que obtenemos de los alimentos, también existe un aspecto más sutil y menos conocido: la frecuencia vibratoria de los alimentos que consumimos.

La energía electromagnética que emanan los alimentos

Cada alimento tiene una vibración energética única que puede afectar nuestro cuerpo y nuestra mente de diferentes maneras. La tasa vibratoria se refiere a la energía electromagnética que emana de los alimentos y que se mide en hertzios (Hz). Al igual que nosotros, los alimentos también están compuestos por átomos y moléculas que emiten una energía específica.

Algunos alimentos tienen una frecuencia energética más alta, lo que significa que tienen una energía más positiva y elevada. Estos alimentos están llenos de vitalidad y nutrientes beneficiosos que pueden mejorar nuestra salud y bienestar. Por otro lado, algunos alimentos tienen una vibración más baja, lo que indica una energía más densa y menos beneficiosa para nuestro organismo.

Alimentos con mayor vibración energética

Los alimentos frescos y naturales, como frutas y verduras crudas, tienen una frecuencia vibratoria más alta. Estos alimentos están llenos de enzimas, vitaminas y minerales que promueven una salud óptima. Las frutas y verduras de colores vibrantes, como los arándanos, las espinacas y los pimientos, tienen una frecuencia vibratoria especialmente alta debido a su riqueza en antioxidantes y fitonutrientes.

Alimentos con baja oscilación vibratoria

Por otro lado, los alimentos procesados, como los fritos, azucarados o altos en grasas saturadas, tienden a tener una oscilación vibratoria más baja. Estos alimentos están desprovistos de nutrientes esenciales y contienen aditivos y conservantes que pueden afectar negativamente nuestra salud. El consumo excesivo de alimentos procesados puede llevar a una sensación de pesadez, fatiga y desequilibrio en nuestro cuerpo.

La importancia del cultivo

Además de la forma en que se preparan los alimentos, la forma en que los cultivamos también puede influir en su frecuencia vibratoria. Los alimentos cultivados de manera orgánica, sin el uso de pesticidas o fertilizantes químicos, tienden a tener una frecuencia vibratoria más alta que los alimentos cultivados de manera convencional. Esto se debe a que los alimentos orgánicos están más cerca de su estado natural y no contienen sustancias tóxicas que puedan afectar su energía.

Nuestro cuerpo también tiene su propia vibración

Es importante destacar que nuestro cuerpo también tiene su propia frecuencia vibratoria, y consumir alimentos con una vibración alta puede ayudarnos a mantener un equilibrio y una armonía interna. Cuando comemos alimentos vibrantes y llenos de vida, nuestra energía se eleva y nos sentimos más vitalizados. Por el contrario, cuando consumimos alimentos de baja frecuencia vibratoria, podemos experimentar una sensación de pesadez y falta de energía.

Para aumentar la frecuencia vibratoria de nuestra alimentación, es recomendable elegir alimentos frescos y naturales en su estado más puro. Optar por frutas y verduras orgánicas, granos enteros, legumbres y alimentos no procesados puede ayudarnos a aumentar la energía y vitalidad que obtenemos de nuestra dieta.


En conclusión, la frecuencia vibratoria de los alimentos es un aspecto importante a considerar para mantener una dieta equilibrada y saludable. Consumir alimentos con una vibración alta puede promover una mayor vitalidad y bienestar, mientras que los alimentos de baja frecuencia vibratoria pueden afectar negativamente nuestra salud y energía. Al elegir alimentos frescos, naturales y orgánicos, podemos aumentar la calidad de nuestra alimentación y nutrir nuestro cuerpo y mente de manera más completa.